

Mi Historia
Desde que tengo memoria, sentí una conexión profunda con la naturaleza. No era solo curiosidad — era sensibilidad. Me afectaba lo que le pasaba al mundo natural, incluso cuando era muy chica.
Recuerdo leer sobre la destrucción de hábitats o el sufrimiento de animales… y no poder soltarlo durante semanas. Había algo en mí que ya entendía que todo estaba conectado.
Con el tiempo, esa sensibilidad se convirtió en camino. Me formé como bióloga, y encontré en la naturaleza no solo respuestas, sino también una forma de volver a mí misma.
La fotografía llegó después. Y cuando llegó, no fue solo una herramienta — fue una forma de traducir lo que veía… y lo que sentía.
Pero el camino no fue rápido.
Durante años, mis fotos no lograban reflejar lo que experimentaba en el campo. Veía escenas increíbles, comportamientos únicos… pero no sabía cómo transformarlos en imágenes con sentido.
Me di cuenta de algo clave: no era un problema de técnica.
Me faltaba aprender a ver de verdad, a entender lo que estaba pasando, a anticiparme.
Y ese proceso llevó tiempo. Años de observar, de equivocarme, de volver al campo, de estudiar comportamiento, luz, contexto. De integrar mi formación científica con mi mirada artística.
Hoy, mi trabajo se encuentra en ese punto de unión: entre la ciencia, la emoción y la narrativa visual.
No fotografío solo lo que aparece frente a mí. Trabajo desde la observación, la interpretación y la intención.
Con el tiempo, entendí que eso que tanto me había costado aprender… no estaba realmente siendo enseñado.
Y por eso creé este espacio.
Para compartir no solo técnica, sino una forma de mirar. Para ayudarte a desarrollar una relación más profunda con la naturaleza y traducirla en imágenes que realmente comuniquen.
Porque llegar a crear las imágenes que hoy hago me llevó años. No porque fuera imposible, sino porque no tenía una guía clara que integrara todo lo importante: la observación, el comportamiento, la intención y la técnica.
Este curso es, en parte, eso que a mí me hubiera gustado encontrar al comienzo.
Hoy sigo explorando, aprendiendo y enseñando. Como fotógrafa, como naturalista, y como alguien que todavía se sigue maravillando con el mundo pequeño.
Porque ahí, en lo que casi nadie ve, es donde viven algunas de las historias más increíbles.